¿Qué es la etología?

Aunque ya os hemos hablado de cuestiones de conducta y comportamiento de las mascotas, queremos profundizar en esta ciencia, la etología, que estudia el comportamiento animal. Un aspecto que, igual que pasa con las personas, cambia a medida que pasan los años, y es por eso que la vida de los perros se divide en diferentes etapas (prenatal, neonatal, de transición, de socialización, juvenil, madura y senil).

Desde el punto de vista de prevención de los problemas de comportamiento en el cachorro, la etapa más importante es el periodo de socialización. Es aquella que se produce entre la 3ª y la 12ª semana de vida y es una etapa importante para que los cachorros se expongan a todas las experiencias que necesitan asumir como normales a lo largo de su vida. Así, tienen que experimentar de una manera apropiada con personas de diferentes edades y apariencias, ser manipulados por ellas, ir a la clínica veterinaria o, por ejemplo, participar en “fiestas de cachorros o clases de socialización”, donde serán manipulados por diversas personas, conocerán a niños, otros cachorros y también perros adultos.

Cabe tener en cuenta, además, que la conducta es el resultado de factores internos (propios de cada animal) y externos (estímulos ambientales), y puede cambiar como consecuencia del aprendizaje. Esto es fundamental para entender a nuestro perro durante toda su vida, así como sus necesidades y la detección precoz de problemas de todo tipo.

Tipos de problemas de conducta

Hay diversos tipos de problemas de conducta. Por un lado, pueden tener una causa orgánica, es decir, una enfermedad, como por ejemplo hipotiroidismo o síndrome de disfunción cognitiva, o incluso dolor. En estos casos es el etólogo (el veterinario especialista en comportamiento animal) quien, a través de la historia clínica, el examen físico y, si hace falta, las pruebas complementarias oportunas, realizará el diagnóstico y tratamiento adecuado en cada caso.

Por otro lado, una alta proporción de los casos que se presentan por problemas como la agresividad o conductas de ansiedad, son debidos a conflictos emocionales del perro por un error de comunicación mascota-propietario, y será el etólogo quien pondrá las pautas conductuales a seguir para que el animal sea capaz de prever las interacciones. Con la ayuda del adiestrador se implementarán y se realizará el trabajo de campo con la colaboración del propietario. Un adiestramiento siempre con refuerzo positivo y sin castigos (libre de estrés). De hecho, el papel del adiestrador es el de hacer que el propietario entienda mejor a su perro y, de esta manera, lo pueda ayudar a solucionar los diferentes problemas de conducta a los que se enfrente.

Recordad que podéis contactar con nosotros para resolver vuestras dudas, y que los profesionales de etología de Mediterrani Veterinaris, así como nuestra adiestradora de confianza, Patricia Gonçalves, os atenderán de la mejor manera para controlar y remediar los problemas de conducta de vuestras mascotas.

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