¿Qué hay que saber sobre la leishmaniosis?

La leishmaniosis es una enfermedad infecciosa-parasitária que afecta principalmente al perro. El agente infeccioso es un parásito llamado leishmania infantum y se transmite por un vector parecido a un mosquito que se llama flebotomo o mosca de las arenas.

En nuestra área demográfica esta enfermedad es endémica, es decir, está presente y activa desde hace muchos años y afecta a muchos perros y, a veces, incluso a humanos (por tanto, se trata de una zoonosis).

No todos los animales infectados por la picadura del flebotomo desarrollaran la enfermedad, eso dependerá de que su sistema inmunitario sea capaz o no de responder de forma efectiva. Por este motivo, los perros a veces pueden estar infectados y no presentar signos clínicos, mientras que otros sí se podrán enfermos.

¿Cómo sé si mi perro tiene leishmaniosis?

Los signos clínicos pueden ser muy diversos: los hay muy visibles, como pueden ser descamación, lesiones ulcerativas-crostosas, epistaxi (sangrado nasal), crecimiento anormal de las uñas, adelgazamiento…; pero a veces los signos clínicos no son tan evidentes externamente porque afectan más al estado general del animal, y aparece fiebre, falta de hambre o polifagia, vómitos… No hay un patrón común para todos los pacientes.

En cuanto al pronóstico, se podría decir que puede variar de bueno a reservado-malo en función del estadio en el que se encuentre el animal (de l’I al IV), pero que la gran mayoría de perros tienen una evolución favorable con una detección precoz, un buen tratamiento y un seguimiento adecuado. El problema aparece cuando la funcionalidad renal o hepática está alterada o cuando presenta inmunosupresión, entonces el pronóstico es muy desfavorable y normalmente el cuadro clínico evoluciona hasta desencadenar la muerte del animal.

¿Cómo combatir la leishmaniosis?

Hasta hace unos años solo se contaba con métodos de prevención que actuaban evitando la picadura de los febotomos, como son el uso de repelentes insecticidas, evitar que el animal esté en el exterior en las horas de máxima acción del vector (por la tarde-noche) y también, igual o más importante, ejerciendo medicina preventiva y detectando la enfermedad en sus fases iniciales, así como tratando y controlando correctamente a los animales enfermos para que no se conviertan en transmisores de la leishmaniosis.

Actualmente ya existe una vacuna efectiva, aunque no evita la infección, y por eso es necesario no descuidar los métodos de prevención adecuados para evitar la picadura del flebotomo. Su acción y finalidad es evitar que el animal se ponga enfermo, fortaleciendo su sistema inmune ante la leishmaniosis. Su efectividad es de aproximadamente un 70%.

Se pueden vacunar todos los perros de más de 6 meses que estén perfectamente sanos y, por tanto, libres de leishmaniosis y otras enfermedades. Por este motivo, es aconsejable realizar una analítica previa a la vacunación para detectar si el animal puede estar o no infectado de leishmaniosis.

¿Tenéis dudas de si podéis vacunar o no a vuestra mascota? Contactad con nosotros y des de Mediterrani Veterinaris os aconsejaremos sobre aquello que sea mejor para vuestro animal de compañía.

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