17 cosas que a tu gato no le gustan (y tú quizás no sabes)

Hay cosas que los gatos odian y que son evidentes: seguro que, como a ti, no le gustará nada que le griten o que cambien su cama de sitio, pero hay otras que nunca habrías imaginado que no le gustaban. Hemos resumido para ti hasta 17 cosas que es muy probable que tu gato odie para ayudarte a conocer mejor a tu amigo felino: 

1. Que le mires fijamente: los humanos entendemos una mirada fija y directa a los ojos como una muestra de sinceridad, pero él lo interpretará como una amenaza y obviamente no le gustará nada. Está claro que puedes mirarle, pero no fijamente. 

2. Que le beses y le abraces: otra muestra de cariño humano que a tu felino no le hará ninguna gracia. No estamos diciendo que no le gusten las caricias, pero deben ser suaves y la mayoría irán a buscarlas cuando les apetezcan. En cuanto a los abrazos, incluso pueden interpretarlos como una amenaza, ya que se sienten acorralados, y responder de manera negativa.

3. Que le ignores: a los gatos no les gustan las muestras de cariño excesivas, pero tampoco que se les ignore. Si no le haces caso, puede “castigarte”, por ejemplo, haciendo pipí en tu cama.

4. Las mudanzas: los gatos son animales muy territoriales, así que no les gustará nada cambiar de casa. En estos casos, puede ser una buena idea que una o dos semanas antes de la mudanza, prepares una habitación en la nueva casa con su cama, cuencos de comida, agua, rascadores y arenero.

5. Dormir y comer en un mismo lugar. Como ya hemos dicho los gatos son animales muy territoriales, que necesitan tener bien delimitado su territorio y distribuido en zonas: una zona de aseo, donde realizará sus necesidades, y que estará separada y alejada de la zona para comer y de la zona para dormir.

6. Bañarse: es cierto que existen algunas razas de gatos (Bosque de Noruega, siberiano y Maine Coon), que disfrutan de un buen baño, pero la mayoría detestan el agua.

7. Los dulces: generalmente no les gustan, pero en cualquier caso no es buena idea darles a probar ya que , por ejemplo, el chocolate contiene teobromina, que puede provocarles problemas cardíacos e incluso la muerte por infarto.

8. Que le pongas un cascabel: la de la foto es una imagen muy habitual pero, en realidad, el sonido constante del cascabel puede ser muy estresante para ellos y, además, no les permite estar alerta ni moverse sigilosamente.

9. Los olores fuertes: aunque el olfato de los gatos no está tan desarrollado como el de los perros, es muy preciso y permite que, por ejemplo, a partir del segundo día de vida, los cachorros ya reaccionen ante los olores desagradables. Durante toda su vida, rechazarán olores fuertes como el del ajo, los cítricos, la naftalina, el vinagre o la cebolla.

10. Que no limpies su arenero cada día: los gatos son animales muy limpios; por eso no dejes sus excrementos en el arenero varios días, ya que si lo haces, es probable que tu gato busque otro lugar de la casa para hacer sus necesidades.

11. Los ruidos fuertes: los gritos, la televisión a todo volumen, los petardos… Hay que ser especialmente cuidadosos pues pueden ocasionarles estrés y ansiedad.

12. Viajar en coche: no le gustará nada que lo metas en un espacio cerrado (transportín) dentro de otro espacio cerrado desconocido (coche), que se mueve, y con olores y ruidos que no conoce.

13. Las puertas cerradas. Eso significa que no le permites acceder a toda la casa, que él considera que es “suya” (él es quién te deja vivir en ella). Además, no puede satisfacer su curiosidad innata si las puertas están cerradas.

14. Los cambios. Como a los niños, a los gatos les gusta la rutina. Por este motivo, si quieres cambiar algo en la vida de tu mascota (alimentación, mobiliario…) te recomendamos hacerlo de forma gradual.

15. Que le acaricies la barriga. Cuando se colocan panza arriba, muchos dueños interpretan que quieren que les toquen la barriga, pero es todo lo contrario: esta postura indica ganas de juego, por lo que al acercar la mano el resultado podría ser un mordisco o un arañazo.

16. Que le saques a pasear. Un gato no es un perro y no necesita salir a pasear. Es más, para un gato doméstico, salir a la calle es sinónimo de estrés y confusión.

17. Que le despiertes. Como ya os explicamos hace unos meses en el blog, los gatos duermen unas 17 horas al día, ya que dormir es vital para ellos por muchas razones (para sentirse con energía, para regular su temperatura corporal…). Por eso es importante respetar su descanso.

Como siempre hay excepciones y hay gatos a los que les encanta todo, o casi todo, de lo que se cita aquí y, en cambio, odian otras cosas, que a la mayoría de gatos les encantan.

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